domingo, 30 de agosto de 2009

Una Desconocida Historia de Conan El Bárbaro.

Portada del Conan The Barbarian #64

LA DESCONOCIDA HISTORIA DE CONAN EL BÁRBARO

por Roy Thomas

"Los Demonios de la Serpiente Emplumada"

En el momento de escribir estas palabras, aún no estoy seguro de las decisiones que Antonio Martín y sus asesores tomaran, respecto a los núms. 64 y 65 de Conan the Barbarian, dado que en el n.° 64 USA dimos una historia publicada por primera vez en Savage Tales, n.° 5 (el último número de la revista en blanco y negro que había precedido a The Savage Sword of Conan). Simplemente, le añadimos el color. Pero la acción no tiene lugar entre los números de la saga de Amra recién publi­cados y ¡os que van a aparecer después, sino entre Conan the Barbarian USA, n.° 44 ("Que Trata de la Llama y del Demonio") y 45 ("La Ultima Balada de Laza-Lanti"). En el desenlace de "Lla­ma...", Red Sonja golpeaba por detrás a Conan y lo dejaba inconsciente para impedir que el cimmerio la acompañase, pues­to que la diablesa de Hyrkania tenía un precio puesto a su cabeza. En el número siguiente leíamos la "Balada..." Ambos episodios están ambientados en Zamora. Y, como el cimmerio envejecía aproximadamente un ano por cada doce números mensuales de Conan the Barbarían, el Conan que aparece en el n.° 64 USA es un año y medio más ¡oven que el de la saga de Amra. [La decisión de no romper la edición española en comic-book de la Saga de Conan y Bélit, ha llevado a no publicar ahora aquí el n.° 64 USA de Conan the Barbarían. Sin embar­go, sí damos el texto de Roy Thomas sobre dicho número fíll-in, por considerarlo de gran interés para los seguidores españo­les de Conan, para los que Roy Thomas escribe esta Sección expresamente.]

Estoy convencido de que, ante todo, querréis saber por qué publicamos una reedición tan sólo medio año después de que Conan se aliara con la pirata Bélit e iniciase una nueva e im­portante etapa dentro de su vida juvenil. En la nota que escribí en 1976 como explicación de esta reedición en color, dije que "a causa de motivos personales, el entintador Steve Can no ha podido entregar a tiempo la historieta anunciada para este número". Por lo que recuerdo, esta nota de­cía la verdad... pero no toda la verdad, puesto que había algu­nos hechos que no podía (ni quería) comentar en un mero texto introductorio.

Según recuerdo, todo ocurrió así: Quise adaptar uno de los relatos de Robert E. Howard no protagonizados por Conan, "The Thunder-Rider", como base para una aventura del espada chin cimmerio. Baste con decir que John Buscema se encargó del dibujo a lápiz completo de este episodio y realizó un traba­jo especialmente impactante. Tal y como habíamos hecho con todos los números anteriores, enviamos los originales a las Fili­pinas, casi al otro lado del mundo, al estudio de los De Zuñiga, quienes, como de costumbre, lo entregaron al entintador Steve Gan. Y, si no recuerdo mal, fue entonces cuando empezaron los problemas.

Porque, poco antes del plazo de entrega de los dibujos entintados de la adaptación de "Thunder-Rider", recibimos una nota de Mary De Zuñiga, quien dirigía el estudio ¡unto a su marido, el dibu­jante Tony, en la que nos contaba que había ocurrido algo sorprendente. Nos dijo que Steve Gan se había "enamorado" del dibujo a lápiz de John y que se negaba por igual a entintarlo y a devolverlo a los De Zuñiga. Se había puesto a calcar los lápices en tinta. Pero este procedimiento era mucho más lento y el dibujo no llegaría a tiempo. Como podéis imaginar, el mánager de producción de Marvel, ]ohn Verpoorten, y yo mis­mo quedamos patidifusos ante esta noticia. ¿Un entintador a quien le gusta tanto el dibujo a lápiz que lo calca entero para poder conservarlo? Podríamos haber tolera­do esta extravagancia, e incluso le habríamos entregado las páginas calcadas a John Buscema para su posible reventa. Pero ¡a presión de los plazos de entrega nos apremiaba. Por otra parte, no teníamos ningún contacto directo con Steve Gan (ni siquiera llegamos a conocerlo personalmente, con la posible excepción del director artístico John Romita, quien tal vez llegó a tratar con él en un breve viaje a las Filipinas que realizo a finales del 74 o principios del 75). Los De Zuñiga comprome­tían todos sus esfuerzos en recobrar el dibujo a lápiz de manos de Steve Gan, pero de poco nos servía su ayuda; habíamos perdido demasiado tiempo.

Pero, lo que más nos preocupaba en aquel momento a John Verpoorten y a mí mismo era el qué editar en el número 64 de Conan the Barbarían. Además, la cubierta del número ya esta­ba impresa y no se correspondería con el contenido del episo­dio.

Pero... ¿qué íbamos a editar?

Hasta que tuve una idea... recurrir a reeditar la historia "El Se­creto del Río Calavera" publicada no hacía mucho en el último número del magazine Savage Tales. Este episodio tenía una historia interesante. Unos años antes, había invitado al escritor de ciencia ficción y relatos fantásticos John Jakes a que me escribiese un argumen­to centrado en Yezud, la ciudad del Dios Araña, y mi idea tuvo buen resultado. Por lo que respecta a "El Secreto...", no estoy seguro al 100 % de quién ideó el argumento básico. Sé que había estado pensando en crear una historieta de Conan en la que se tratara un equivalente hyborio del problema de la polu­ción -había llegado a imaginar un mago que arrojara hechizos sobrantes al río-, y por ello supongo que la idea original fue mía. Aunque le pedí al novelista John Jakes que, de nuevo, escribiese un argumento para un comic de Conan. Tal vez el concepto de un "río de veneno" se deba a John (a quien, por cierto, no llegué a conocer, sino que siempre nos comunica­mos por vía telefónica). John partió seguramente de mi prime­ra idea y me envió poco después el argumento de "¡El Secreto del Río Calavera!". El hecho de que en los créditos escribiése­mos "adaptación libre de un argumento de John Jakes" me hace pensar que tal vez introduje algunos cambios en su narración, pero, de todos modos, esta historia es básicamente una crea­ción de John.

En aquel momento no disponíamos de un dibujante regular para las historietas de Conan que aparecían en Savage Tales. John Buscema dibujaba el comic mensual a color, pero sólo Barry y Gil habían dibujado historietas para la revista a blanco y negro. Recurrí al joven Jim Starlin, un veterano de la guerra de Vietnam que se había labrado una fama en dos colecciones en las que Gil Kane y yo mismo también habíamos colabora­do: Capitán Marvel y Warlock. Jim y yo teníamos un trato muy cordial, y había expresado su interés por dibujar "alguna vez" una historieta de Conan. Y él fue el dibujante del n ° 64... Mientras que el entintado corrió a cargo de un profesional que llevaba relativamente poco tiempo con nosotros: Al Milgrom, quien, si mal no recuerdo, formaba parte de la cuadrilla de jugadores de poker que se reunía un viernes al mes en mi apartamento de Manhattan. Como tenía unos años menos que yo, era el más joven del grupo.

Y así fue como logramos salir del problema que Steve Gan nos había creado. Ahora, ¡sólo faltaba que los De Zuñiga consi­guiesen recuperar a tiempo los dibujos de John Buscema!... para poder publicarlos en el siguiente número de Conan the Barbarian.

Por lo que Mary y Tony De Zuñiga me contaron más tarde (y no olvidéis que sólo conocemos la versión de una de las dos partes implicadas), acabaron por avisar a dos sujetos de su estu­dio a casa de Steve Gan, para que recobrasen las páginas a lápiz y convencer a Steve de que se olvidase de su idea de calcarlas para así poder mandarnos una versión entintada sin estropear el dibujo a lápiz original.

Sé que las Filipinas, al menos en la zona de Manila, eran un país moderno y urbanizado ya en 1976. Pero no he podido borrar de mi mente la imagen de un par de musculosos filipinos, machete en mano, abriéndose paso por la jungla hasta la aisla­da cabana de Steve Gan. No sé qué ocurrió exactamente. Ten­go la esperanza de conocer algún día a Steve Gan y oír su versión de los hechos. Era muy buen entintador y me supo mal tener que prescindir de él en circunstancias tan extrañas. Baste con decir que, finalmente, el dibujo a lápiz volvió a ma­nos de los De Zuñiga y que lo entintó The Tribe, un nombre colectivo para el propio Tony De Zuñiga y otros entintadores (luego descubrí que entre ellos se encontraba también su espo­sa Mary). Nos entregaron un buen trabajo, aunque yo me ha­bía encariñado con el estilo de Steve Gan. Al ver el resultado final, tal vez no se entienda que alguien pudiera "enamorarse" del dibujo a lápiz de esta adaptación de "The Thunder-Rider" que vino a llamarse "¡Los Demonios de la Serpiente Emplumada!". Pero recuerdo que John Buscema nos había entregado unas páginas a lápiz particularmente buenas. Ello refleja el indiscutible talento de ]ohn Buscema y la natura­leza del mismo relato "The Thunder-Rider". Esta historia forma­ba parte de una serie de relatos acerca de "reencarnaciones recordadas" que Robert E. Howard escribió durante su breve vida. Se conoce a dicha serie como el "Ciclo de James Allison". El héroe/narrador es siempre un hombre de la época moder­na, procedente en general de Texas (no siempre se llama James Allison, y en ocasiones ni siquiera se menciona su nombre) que recuerda otra vida en un pasado lejano, en el que fue un héroe y se vio atrapado en una aventura de fantasía heroica. El más famoso relato de este tipo es "El Valle del Gusano", pero hubo otros, que en general no se publicaron hasta después de la muerte de Howard a los treinta años. "The Thunder-Rider" es una de las narraciones del ciclo, pero su narrador se llama ]ohn Garfield, no James Allison.

Anteriormente yo había adaptado "El Valle del Gusano", y tam­bién había tomado otro de los relatos de "James Allison" titula­do "El jardín del Miedo" y lo había transformado en una historia de Conan con ayuda de Barry Smith. Esta última idea dio buen resultado y se me ocurrió que podía hacer lo mismo con "The Thunder-Rider".

De hecho, este último relato se había publicado unos pocos años antes, como parte de un libro de tapa dura en el que también aparecía otra narración inédita hasta entonces, Marchers of Valhalla, que daba su nombre a todo el volumen y tenía mayor extensión que "The Thunder-Rider" (este título no lo puso REH, sino, probablemente, el agente literario Glenn Lord).

"Thunder-Rider" es un relato algo raro, que no encaja bien entre las demás historias de "]ames Allison". En casi todas las narra­ciones sobre el tema de la reencarnación escritas por REH, el héroe es caucásico, anglosajón, y encarna la noción que podía tener Howard de un espécimen perfecto de su propia raza blanca. A menudo, estos relatos bordean el racismo, o, por lo menos, algunas almas sensibles podrían verse inclinadas a pen­sarlo. Sin embargo, la primera frase de "The Thunder-Rider" esta­blece un tono muy distinto: "En otro tiempo fui Corazón de Hie­rro, el halcón de guerra comanche." Y, a partir de aquí, el héroe de REH recuerda su vida pasada, no como superhombre de estilo ario, sino como indio... es decir, como lo que la mayoría de norteamericanos en otro tiempo llamó erróneamente "in­dio". Hoy en día se suele emplear la expresión "americano na­tivo", que no me gusta ni me parece muy adecuada. Yo prefie­ro "amerindio", aunque debo reconocer que esta expresión no tiene mucho más sentido que "indio".

En todo caso, el héroe se encarnó en otro tiempo en Corazón de Hierro, "el Cazador de Cabelleras, el Vengador, el Jinete del Trueno (en inglés: Thunder-Rider)". Descubrimos que nuestro héroe moderno tiene sangre india, pero pasa por blanco en el mundo de los años treinta. Dice que no es "más oscuro que muchos de mis clientes", que habla cuatro lenguas y que ha estu­diado en varias instituciones académicas de rango superior. Dice que lo "aceptan sin problemas en el círculo social que ha elegido... una sociedad compuesta de hombres y mujeres de pura estirpe anglosajona. Mis socios a duras penas recuerdan que soy indio. Pare­ce que me haya transformado en un hombre blanco, y, sin embar­go.-."

Y, sin embargo, bajo la superficie acechan recuerdos de un tiempo más primitivo, de otra vida. "Tenía mis sueños", cuenta. "Mi mente se volvía roja."Temeroso de empezar a matar enemi­gos, como habían hecho sus ancestros, trata de "apaciguar esta rabia primitiva y asesina en el deporte", pero descubre que "el fút­bol americano, el boxeo y la lucha libre tan sólo daban alas a ese sentimiento".

Y prosigue: "Finalmente busqué ayuda. No acudía un médico blan­co ni a un psicólogo. Regresé a la región donde había nacido y busqué al anciano Pluma de Águila, un hechicero que vivía entre los cerros y despreciaba los usos del hombre blanco con amargo desprecio." Estas citas nos ilustran la visión que tenia Robert E. Howard del indio americano. De hecho, el héroe de REH necesita unas diez páginas -aproximadamente la cuarta parte del relato- para acceder a sus recuerdos raciales. Describe con detalle el "ritual de hechicería" con el que recobra la "plena memoria de mis ayeres". Como parte de este ritual, Pluma de Águila le hace profundas incisiones en los músculos de la espalda ("aún conservo las cica­trices"), le pasa correas de cuero crudo por las cicatrices y con ellas eleva al héroe hasta que sus pies "colgaron muy por encima de la tierra'. Este rito parece más o menos auténtico. Muchos americanos conocieron prácticas semejantes gracias a la pelícu­la titulada Un Hombre Llamado Caballo. Obviamente, tuve que realizar muchos cambios en este argu­mento, muchos más que en "El jardín del Miedo". Ante todo, el Conan que protagoniza el comic es un pirata y navega junto a Bélit y la tripulación de corsarios negros. Así que prescindimos de los caballos y los reemplazamos por "Tigresa", el navio de orgullosa proa. Conan no es un indio americano, pero poco importa. En definitiva, él también procede de una tribu, la tribu cimmería, no tan diferente de la comanche. Los cuarenta gue­rreros que seguían a Corazón de Hierro se transforman en tribu pirata.

Ahora, al releer "The Thunder-Rider", me percato de que pres­cindí de uno de los elementos originales del relato. En la narra­ción de REH, los comanches sufren en un momento determi­nado el ataque de una partida de saqueadores de otra tribu, en la que se encuentra Conchita, "la muchacha guerrera de los sureños Pawnees. En verdad, podía compararse a un ave de guerra, y capitaneaba a un destacamento de luchadores escogi­dos en temerarias incursiones por el Sudoeste." Creo que Howard se dejó llevar por la fantasía al escribir: "las luchadoras no abundaban entre las tribus de la llanura, pero de vez en cuando surgía alguna."La verdad es que lo dudo. Pero tal vez me equi­voque; sé muy poco acerca de los indios norteamericanos, poco más de lo que sé acerca de los habitantes de Nueva Delhi. En realidad, no prescindí totalmente de Conchita, sino que asimi­lé su papel -en el momento en que une fuerzas con Corazón de Hierro para hacer frente a un enemigo aún más siniestro, análogo al que aparece en este número al de Bélit, Reina de la Costa Negra. Esta sustitución dio buen resultado, hasta el punto de que, antes de releer "The Thunder-Rider" para escribir este artículo, había olvidado por completo la existencia de Conchita, el "ave de guerra".

Hacia el final del relato, Conchita da muestras de insolencia, y Corazón de Hierro la arroja al suelo y le da unos azotes -no en broma, sino de manera tal que hoy en día le costaría un arresto- y le ordena que lo siga. Y ella lo hace, "llorosa, frotán­dose entretanto varios moratones." Más adelante, Corazón de Hierro -esto es, John Garfield- dice que "mi bella [Conchita] pareció contenta una vez hubo montado a caballo. Y supe que había encontrado una mujer digna incluso de Corazón de Hierro, el jinete del Trueno."

¡Ah, ya no se escriben relatos así!

¡Ni pensaba yo escribir algo semejante en 1976! ¡Para evitar problemas con las mujeres liberadas que empezaban a hacerse oír por todo el mundo, seria mejor alterar el desenlace de "The Thunder-Rider"!

¡Y así, una vez concluido este número de interludio (aunque, si tenemos en cuenta la reedición, el interludio se prolongó du­rante dos números), llegó el momento de regresar a Argos, el reino marino desde cuyos muelles, pocos meses antes, Conan había saltado al barco que le llevó con Bélit, Reina de la Costa Negra! También le aguardaba Red Sonja...

(Traducción del texto de Roy Thomas: Joan Josep Mussarra / Adaptación: Antonio Martín.) Publicado en CONAN EL BARBARO. Núm. 65. II ed.

***

Es lo que tiene el amor... que no hace distingos por razón de raza, sexo o material de fabricación.

8 comentarios:

Kcirbuk dijo...

Qué historia le del entintador,
y quién no puede enamorase de los lápices de John...?
Creo que tuve en mis manos este cómic en el que lo entintaban el equipo de Zúñiga!
Cómo echo de menos a todos esos artistas, ya sean dibujantes o entintadores, guionistas como en el caso de Roy Thomas y etc...

Lo cierto es que de Robert Howard, no he leido nada, y me gustaría leer algo de el.

Saludos.

FHNavarro dijo...

Así que el culpable de que tengamos que sufrir el entintado de Ernie Chan fue Steve Gan!! Que además se quedó en paro por su amor al arte!!

Que mundo más cruel!!

Un saludo

jorgogi dijo...

@Kcirbuk
de los libros q tengo de REH me gustó mucho ALMURIC y GUSANOS DE LA TIERRA tb, pero joder, He estado mirando y estan a un precio prohibitivo. Yo me los pille por 4 perras y no lo veo por menos de 18€!!

Todos los titulos son bastante entretenidos y no tiene una prosa "densa" pero si te mete en ambiente con facilidad.

Me recuerda mas C. Aston Smith que a Lovecreft

@Cachalote:
me he tenido q mirar uno por uno los Conan de Buscema hasta llegar al 65 :DDD espero q te haya gustado la historia.

Lo de Chan, era terrible, si, parecia que retintaba, pero vaya trabajito, no?

Duncan de Gross dijo...

Uff, hace 20 años que no leo Conan. ¿Sabes que tengo los 114 primeros números originales de la colección?, hace unos 15 años pedí en una feria del comic en Badayork 10.000pts por todos ellos y nadie me los compró, ahora por E-bay hay peña que me ofrece el triple...Pero no me apetece desempolvarlos, ni venderlos...Miiiaauus!!

FHNavarro dijo...

Paco, los libros de Howard, sin ser ninguna maravilla, están entretenidos y tal... Yo te recomiendo:

"EL VALLE DEL GUSANO" que lo tienes editado por Valdemar a 9.50€.

Conan el Cinmerio 6 que incluye Calvos Rojos y cuesta 12€, aunque casi prefiero esta opción: http://www.planetacomic.net/comics_detalle.aspx?Id=15521.

TB de editado por Valdemar tienes "LA PIEDRA NEGRA Y OTROS RELATOS DE HORROR SOBRENATURAL" por 8€.

Un saludo

CEREAL KILLER dijo...

pues si...
veo que has estado en Italia, en Octubre voy a Milan, que me recomiendas de allí?


saludos

jorgogi dijo...

pues no. no he estado... aki el viajero es el amigo cachalote ;) :P

FHNavarro dijo...

El paro paró mis viajes ;)

Y lo siento, pero no he estado en Milán. De Italia sólo conozco Venecia, Roma, Nápoles y La Spezia.

Un saludo

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