sábado, 25 de abril de 2009

El Fin de la Eternidad.


—Por lo visto tiene usted una afición, muchacho. ¿Le interesa la Historia Primitiva, verdad?

Hizo un ademán con su cigarrillo. En su irritación, Harlan se olvidó de contener el aliento, respiró humo y se vio sacudido por un incontenible acceso de tos.

Twissell esperó con calma a que cesara la tos de Harlan y luego continuó:

—¿No es cierto?

—El Coordinador Finge no tiene derecho... —empezó Harlan.

—Tranquilo, hombre. Le he hablado de ese informe porque guarda relación con el trabajo que va a desempeñar para mí. De hecho, el informe era confidencial y secreto, y debe olvidar lo que le he dicho sobre él. Olvidarlo completamente, muchacho.

—Pero ¿qué hay de malo en mi interés hacia la Historia Primitiva?

—Finge opina que su afición demuestra un fuerte Complejo de Retorno. ¿Me comprende ahora, muchacho?

Harlan le comprendía, en efecto. Todo el mundo llegaba a conocer algo de la jerga psiquiátrica. Sobre todo, aquella frase. Se suponía que todos los miembros de la Eternidad sentían una fuerte tendencia, tanto más poderosa por cuanto estaban oficialmente prohibidas todas sus manifestaciones, a regresar, no necesariamente a su propio Siglo, pero cuando menos a un Tiempo definido; a formar parte de un Siglo, en vez de pasar incesantemente a través de todos ellos. Desde luego, en la mayor parte de los Eternos, aquella tendencia permanecía siempre oculta en el subconsciente.

—No creo que sea éste mi caso —dijo Harlan.

—Tampoco yo lo creo. Opino que su afición es interesante y de mucho valor para nosotros. Como le he dicho, por ella me interesa usted. Quiero que enseñe a un Aprendiz que le traeré, todo cuanto sepa y cuanto pueda averiguar sobre Historia Primitiva. Durante el tiempo que le quede libre será mi Ejecutor personal. Ocupará su nuevo cargo dentro de unos días. ¿Está conforme?

¿Conforme? ¿Tener permiso oficial para estudiar cuanto pudiera sobre los años anteriores a la Eternidad? Estar personalmente asociado con el más distinguido de los Eternos? Hasta los aspectos desagradables del cargo de Ejecutor eran soportables bajo aquellas condiciones.

Su cautela, sin embargo, no le abandonó por completo, y dijo:

—Si es necesario para el bien de la Eternidad, señor...

—¿Para el bien de la Eternidad? —exclamó con súbita agitación el pequeño Programador, arrojando su colilla tan bruscamente, que chocó contra la pared y rebotó en medio de una lluvia de chipas—. Le necesito para la misma existencia de la Eternidad.



Parece ser que mi más querida novela de ciencia ficción (cifi, scifi, etc) va a ser "adaptada" (entre comillas con todo el miedo que me da la palabra adaptación, cuando de por medio nos meten el cine) a la pantalla grande.

Yo así a bote pronto, intento visualizar el ascensor (tienen q leerse el libro para saber de qué hablo) y no me cuadra lo de la adaptación, asi que, aprovechando que hace ná' fue el día del libro y tal... pues me permito el recomendársela por unas cuantas buenas razones:
  1. Porque es un novelón,
  2. porque es una preciosa historia de amor y
  3. porque antes de se la cargen en una "adaptación" creanme
  4. habrán preferido leerla.

3 comentarios:

Drea dijo...

Muero de curiosidad... Avísame cuando se estrene.

Lilith, la Eternamente Libre... dijo...

Me toco el corazón, pasate por mi blog jorgogi quiero compartir algo muy personal contigo, gracias por ser parte de mi mundo en la blogosfera.

FHNavarro dijo...

Yo soy más de Bradbury, pero bueno, lo busco y cuando me lo lea te cuento.

Un saludo

PS: Nueva entrevista a BWS.

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